Gabriel, antes de todo

Gabriel es farmacéutico y no fue precisamente por tradición familiar, porque sus padres y su hermana son arquitectos. Viven rodeados de planos, proyectos y edificios que llevan su apellido.
Él quería conocer a la gente, saber sus nombres, escuchar sus problemas. Ser ese farmacéutico al que puedes entrar a ver no solo para pedirle un medicamento, sino también para contarle que llevas tres días sin dormir o que tu madre no está bien.
Gabriel necesita sentirse cerca de los demás. Tiene un lado solidario bastante marcado.
A las personas sin hogar de su barrio les lleva termos cuando puede. Participa en recogidas de mantas y ropa. Y si los vecinos se movilizan contra las casas de apuestas que empiezan a llenar la ciudad, allí está él recogiendo firmas. Porque le gusta ayudar, sentir que está haciendo algo.
Y, probablemente, también le gusta que los demás sepan que lo hace, porque Gabriel tiene otra característica que no intenta esconder: es presumido.

Le gusta lo que tiene. Enseñarlo. No cree que deba avergonzarse por ello. Después de todo, aunque pertenece a una de las familias más ricas de la ciudad, está convencido de que no le han regalado nada.
Está orgulloso de haber conseguido muchas cosas de las que quería: su trabajo, su familia y amigos. De su vida. De sí mismo.
Gabriel es feliz. O, al menos, está acostumbrado a pensar que lo es, porque cuando una persona ha conseguido casi todo lo que se ha propuesto, quizá empieza a creer que las cosas seguirán funcionando así para siempre.
Hasta que algo amenaza aquello que considera suyo. Entonces ocurre algo curioso. La solidaridad empieza a tener límites. La generosidad también.
Y esa persona que parecía tan preocupada por los demás descubre que hay una cosa que le preocupa muchísimo más: perder lo que tiene.
Quizá porque es fácil ser generoso cuando no tienes nada que perder. O quizá no.
Eso tendrás que decidirlo tú.
Todavía no te voy a contar qué ocurre cuando Gabriel siente que su mundo empieza a tambalearse.
Solo te dejaré una pregunta:
¿Cuánto de lo que hacemos por los demás nace realmente de la generosidad… y cuánto de la necesidad de sentirnos buenas personas?

⚓🖤

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