Aficiones
Le gusta leer historia. De vez en cuando deja caer en sus manos algo de mitos y leyendas. Pero lo que quiere saber, lo que de verdad le interesa, es descubrir cómo, cuándo y por qué la humanidad había llegado donde estaba. Por lo general, después de leer un libro, necesita contrastar la versión leída. Otros puntos de vista. Hechos relacionados que le permitan hacerse una idea propia del asunto. No se deja intimidar por palabras técnicas y busca en el diccionario el significado de palabras que no conoce. Podrías pensar que te hablo de alguien culto, un buen conversador o incluso aventurar que me refiero a alguien con un físico más bien pequeño. Déjame decirte que no aciertas… te daré más detalles.
Es más bien callado, prefiere escuchar. Aunque tampoco tendría con quien hablar de épocas pasadas.
Actúa por el bien común y nunca se atribuye ningún mérito.
También compagina el hábito de la lectura con un par de horas entrenando en el gimnasio. Pesa cien kilos y mide casi dos metros de altura. Tiene el pelo del color del chocolate, una barba anaranjada perfectamente recortada y unos ojos llenos de curiosidad, de cosas por vivir y de historias pasadas que pesan. Son del color de la naturaleza, tonos verdes y marrones, magnéticos y un poco desconfiados. «Bea… ¿Quién es ese ser…? Inteligente… con ese cuerpo…». Espera, que te sigo contando…
«De carne y hueso»
Las circunstancias lo han hecho impulsivo. Cuando tenía veinte años, todo era intenso: el amor, la lucha por los ideales, los anhelos por un futuro soñado… Pero esa intensidad sigue en su mirada. Está convencido de que entre todos podríamos cambiar el mundo, que todas las personas tienen derecho a ser felices y que cualquiera, si es lo que quiere, puede vivir un amor que parezca sacado de un libro, que le haga reír, temblar y soñar despierto.
Imagínate, con este carácter, vivir en una ciudad gobernada por alguien totalmente opuesto: individualista, corrupto y ambicioso. Alguien que podría pisar a quien fuera con tal de conseguir lo que quiere y alguien con la mente cerrada donde no cabe el amor ni la libertad… Pues fíjate lo que voy a contarte… Su mayor batalla no era contra quien gobernaba la ciudad. Era contra la parte de sí mismo que quería huir de aquello que sentía.
¿Qué puede salvar a alguien que está intentando escapar de lo que siente?
Y es que lo que empezaba a sentir lo hacía sentir inseguro. ¿Qué pensarían su familia, sus amigos? ¿Cómo iba a poder vivir en la ciudad? Luego se dio cuenta de que era fallarse a sí mismo, a sus principios. ¿Cómo iba a ser negativa la paz que sentía cuando notaba sus dedos entre el pelo? O la felicidad contagiosa de su sonrisa y sus miradas, un día y otro, como si siempre fuese la primera vez que lo ve…
Por eso se alejaba. Hasta que cada paso que intentaba dar a contracorriente para huir le dejaba una grieta más profunda en el corazón. Y empezó a preguntarse cuánto tiempo podría seguir alejándose antes de romperse por completo… ¿Quieres conocer qué lo salvó…? Aquí 👉🏼 https://amzn.eu/d/01j3Fqgs


Deja un comentario